El crecimiento de la distribución de los libros electrónicos es imparable, aunque las ediciones impresas siguen siendo las predilectas de los lectores, según afirmaciones de la editorial Albores. De hecho, los usuarios de los e-books suelen ser los mismos que compran también ejemplares impresos. Los lectores habituales suelen afirmar que optaron por comprar un e-book no como sustituto total de los libros, sino como un modo de ahorrar dinero, espacio en casa y forma más práctica de llevar arias lecturas fuera de casa sin cargar con el volumen de peso correspondiente.

También crece el uso de los audiolibros, aunque en una posición discreta.

El crecimiento de la tecnología móvil y la difusión de las tabletas han favorecido este sector.

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