La eterna batalla entre el e-book y el libro tradicional

La eterna batalla entre el e-book y el libro tradicional

Hoy mismo volviendo en bus a casa después del trabajo, levanté mi mirada del móvil, y vi a mi alrededor a por lo menos siete personas leyendo. Esto de primeras impacta, ya que no es normal que coincidan tantas personas leyendo en un bus, a no ser que fueran un club de lectura que se desplaza hasta tu parada para comentar el libro del mes.

Quitándonos de bromas, no es normal ver a la gente leyendo, ya que el móvil absorbe casi todo nuestro tiempo muerto. Pero si te fijas, verás que casi toda la gente que lee en el transporte público lo hace en formato electrónico. Esto no es una novedad, ya que hoy en día puedes encontrar e-books a buen precio.

Pero ¿de verdad están reñidos estos formatos? En este artículo vamos a valorar los pros y los contras del formato físico y el formato digital. Trataremos temas como las inversiones en uno y otro sentido, la diversidad de contenidos y otros temas. También hablaremos sobre la reciente bajada cultural que afecta a ambos formatos.

Pues bien, empezando por las bondades del libro electrónico, diremos en primer lugar, que existe una gran capacidad de este dispositivo para almacenar una gran cantidad de libros en un espacio muy pequeño. La portabilidad y ligereza de este dispositivo, permite que sea más versátil que el libro tradicional.

Es cierto que para comprar un libro electrónico se necesita realizar una inversión en el propio dispositivo, en la tarjeta de memoria y en la funda protectora (necesaria si queremos que nos dure) Por suerte hoy existen muchas opciones de compra, dado que el sector del libro electrónico se ha expandido considerablemente. La gran variedad de lectores electrónicos nos permite elegir entre diferentes variedades de diseño y características que cubren casi todas las necesidades.

Por último, vamos a destacar el hecho de que el libro electrónico permite realizar funciones de búsqueda, así como integraciones con las redes sociales, de una manera rápida gracias a su sistema operativo. Además, te permite buscar la página que quieres con solo pulsar un botón, y eso es algo realmente valorable a la hora de decidir.

El libro electrónico también tiene desventajas, y es que se pueden perder, estropearse y piratearse con mucha más facilidad, lo que contribuirá a una pérdida de la inversión que en un primer momento se ha realizado. Al tener batería, depende de estar cargado, y habrá que estar atento en este sentido. Por último, se pierde el encanto de coger un libro y enamorarte del tacto del papel y el olor.

Las armas del libro tradicional

Las ventajas del libro son unas pocas, pero sin duda razones de peso para elegirlo. Los libros permiten tener ediciones limitadas con ilustraciones que son objeto de coleccionista. El precio varía mucho, pero puedes encontrar muchas ediciones de bolsillo a unos diez euros. También permiten realizar anotaciones en los márgenes y añadir post it.

También hay que destacar que las ediciones en papel permiten mantener el conocimiento durante mucho tiempo, ya que no necesitan de ninguna fuente de energía. Esto permite ver la evolución de materias específicas. Un ejemplo de esto lo vemos en los despachos de abogados, antes se necesitaban los libros de jurisprudencia que no podían faltar en los despachos. Ahora han quedado relegados a un papel secundario al que se acude para buscar sentencias muy antiguas que no se ubican en las bases de datos.

También permite difundir el conocimiento científico de una manera más didáctica que con el libro electrónico, y un ejemplo de esto es la gran cantidad de libros que existen sobre materias como las necesidades educativas especiales o publicaciones dedicadas a la mejora de la atención a la diversidad, que ofrece la editorial Ediciones Aljibe.

Los contras son claros, pesan y necesitamos un mayor espacio de transporte, se deterioran con el tiempo y pueden ocupar mucho espacio. Pero para muchos puristas, la experiencia de leer en un libro físico es muy diferente a la de leer en un libro digital.

A pesar de todo, los dos formatos deben convivir, ya que cada uno es bueno en lo suyo, y depende de cada usuario elegir su formato favorito.